Cómo escribir los nombres de los platos en el menú para vender más

Actualizado: 7 nov



Hace unos años atrás fui a comer con unos amigos a un restaurante de comida venezolana y cuando me dieron el menú y lo abrí sentí como si estuviera de regreso en bachillerato leyendo un poema al que luego tenía que responder de qué trataba.


Los nombres de los platos eran como frases de poemas, uno en particular se llamaba “El Amanecer Criollo” y cuando leí la descripción la cosa se me puso más complicada, como si estuviera leyendo el soneto 22. Al final terminé llamando al mesonero para que me tradujera cada plato y poder darle mi orden.


¿Qué pasa cuando abrimos el menú?


Cuando un cliente abre el menú se encuentra primeramente con líneas de textos, números e imágenes en algunos casos, por lo que es importante que el cliente entienda rápidamente cuál es la clave para su comprensión y pueda pedir sin complicaciones el plato que realmente vino a comer y no el que su cerebro racional le quiere hacer pedir.


Para lograr que nuestro comensal pida lo que en verdad quiere comer podemos tomar como referencia estas recomendaciones que damos cuando dictamos nuestros cursos de Neurogastronomía Aplicada o cuando estamos creando un menú para uno de nuestros clientes.


¿Cómo describir los platos en el menú?

  1. Lo más importante es que el nombre del plato debe explicarse por sí mismo. Puedes usar adjetivos para adornar su nombre si lo deseas, pero siempre cumpliendo esta premisa

  2. Si tu restaurante es temático y/o tu branding lo permite puedes crear algunos nombres de platos que sean divertidos o tengan algún juego con sus palabras, en algunos casos puedes sacarle provecho en las redes sociales y atraer nuevos clientes.

  3. En la descripción del plato utiliza adjetivos que hagan resaltar alguno de los ingredientes. Puedes usar adjetivos que se enfoquen en olores, texturas o métodos de cocción. Por ejemplo, para carnes puedes usar ahumado, jugoso, madurado. Para salsas pudieras usar afrutadas, dulces, agridulce.

  4. Location, location, location. En este caso geolocaliza alguno de los ingredientes, tomates de Aretxabaleta por ejemplo.

  5. Si tienes un plato que es con la receta de la nonna, de la tía, de la mamá. Mas te vale que le pongas su nombre. Por ejemplo, el pasticho de la nonna Bianca.

  6. El precio, ¿se pone o no se pone? Primero que nada, tienes que ver que dice la ley, luego ver que opciones tienes. Si el mercado a quien le diriges tu propuesta gastronómica es sensible al precio mi recomendación es siempre colocarlo en el menú, sin hacer uso de símbolos de moneda y comas para garantizar que el cliente se conecte con la parte emocional de su cerebro, se relaje y evite entrar en un estado de ansiedad innecesario y se prive de pedir el plato que realmente quería comer.

Con estas recomendaciones deberías lograr mejorar tu menú considerablemente. Sin embargo Juntos podemos llevarlo al siguiente nivel. Te invito a que agendes con nosotros una sesión gratuita para ver de qué forma te podemos ayudar. Por cierto, ¿Sabes que era el amanecer criollo en ese menú? Una sopita de auyama (calabaza) que además le faltaba sal.

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