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Neurogastronomía Aplicada: cómo diseñar experiencias que se perciben, se recuerdan y se recomiendan

21 oct 2023
8 min de lectura

Actualizado: 29 sept


Neurogastronomía Aplicada al diseño de experiencias gastronómicas mediante sentidos, expectativas, emoción y memoria.

Un restaurante puede tener una buena receta, ingredientes de calidad y una cocina técnicamente correcta y, aun así, entregar una experiencia que el cliente percibe como ordinaria.

También puede ocurrir lo contrario: un plato relativamente sencillo puede convertirse en uno de los momentos más recordados de una visita.

¿Por qué?

Porque cuando comemos, el cerebro no evalúa únicamente lo que ocurre dentro del plato.

El aroma que percibimos antes de probarlo, la iluminación, la música, la temperatura, la textura, la vajilla, las palabras utilizadas en el menú, lo que esperábamos encontrar y hasta la manera en que el equipo presenta la preparación pueden influir en la experiencia.

Ese es precisamente uno de los problemas que busca comprender la Neurogastronomía Aplicada: cómo las personas construyen la experiencia del sabor y cómo ese conocimiento puede utilizarse para tomar mejores decisiones en restaurantes, hoteles, bares y marcas de alimentos.

En Neurofood Consulting utilizamos estos principios como parte de una metodología más amplia para diseñar experiencias gastronómicas con intención.


El sabor no comienza cuando el alimento toca la lengua

Una de las ideas centrales de la Neurogastronomía es que gusto y sabor no significan exactamente lo mismo.

La lengua detecta principalmente cualidades gustativas como dulce, salado, ácido, amargo y umami. Pero aquello que reconocemos como el sabor completo de un café, una salsa, un vino o una fruta surge de la integración de múltiples señales.

El olfato tiene un papel fundamental. También intervienen la textura, la temperatura y otras sensaciones orales. A esto se suman señales visuales y auditivas, junto con expectativas, memoria, emociones y contexto.

La investigación científica describe precisamente el sabor como una experiencia profundamente multisensorial, construida mediante la integración de información procedente de diferentes sistemas sensoriales. PubMed

Por eso la misma preparación no necesariamente se experimenta de la misma manera en todas las circunstancias.

Cambia el contexto y puede cambiar la experiencia.


Entonces, ¿por qué un buen plato puede no ser suficiente?

Pensemos en un restaurante que sirve una preparación excelente.

Ahora imaginemos que:

  • llega a la mesa a una temperatura distinta de la esperada;

  • la iluminación dificulta apreciar su presentación;

  • el menú generó una expectativa que el plato no cumple;

  • el ambiente sonoro hace incómoda la conversación;

  • la vajilla comunica algo diferente al posicionamiento del producto;

  • el mesero presenta el plato sin comprender su historia;

  • el aroma del espacio compite con el del alimento.

La receta puede seguir siendo exactamente la misma.

La experiencia, no.

Aquí aparece una de las aplicaciones más importantes de la Neurogastronomía Aplicada: observar el plato dentro del sistema completo en el que será percibido.

No significa llenar un restaurante de estímulos.

Significa identificar cuáles ayudan a comunicar la intención del concepto y cuáles la debilitan.


Antes de probar, el cliente ya está formando una expectativa

La experiencia comienza mucho antes del primer bocado.

Una fotografía, el precio, el nombre de un plato, su descripción, una recomendación del mesero, el aroma que llega desde la cocina o incluso el tipo de restaurante en el que estamos generan expectativas.

Y esas expectativas importan.

La investigación sobre percepción alimentaria muestra que las señales externas pueden crear anticipaciones sobre lo que vamos a comer y modificar posteriormente la forma en que evaluamos la experiencia. PubMed Central (PMC)

Esto tiene implicaciones muy concretas para un negocio gastronómico.

Si el menú describe una preparación como crocante, el producto debe entregar esa sensación.

Si prometemos frescura, la apariencia, temperatura, textura y aroma deberían reforzarla.

Si el concepto comunica sofisticación, pero el lenguaje, la vajilla, la iluminación y el servicio cuentan historias diferentes, aparece una incoherencia.

La expectativa funciona como una promesa.

Y cada punto de contacto puede ayudar a cumplirla o romperla.


La Fórmula del Sabor de Merlín Gessen

Dentro del enfoque desarrollado por Merlín Gessen utilizamos la Fórmula del Sabor para hacer consciente algo que muchas veces ocurre de manera automática durante el consumo.

El producto es fundamental, pero no actúa solo.

La experiencia final puede estar influida por:

producto + sentidos + expectativas + emociones + memoria + contexto

Esta forma de observar el sabor permite hacer preguntas diferentes.

En lugar de preguntar únicamente:

¿Está bueno el plato?

podemos preguntarnos:

¿Qué espera el cliente antes de probarlo?
¿Qué elementos están reforzando esa expectativa?
¿Qué podría estar compitiendo con el producto?
¿Qué queremos que sienta durante el consumo?
¿Qué queremos que recuerde cuando termine?

Ahí es donde la Neurogastronomía comienza a convertirse en una herramienta de diseño.


Cómo puede aplicarse la Neurogastronomía en un restaurante

La aplicación no comienza necesariamente cambiando recetas.

Muchas oportunidades aparecen alrededor del producto.

1. Diseñar mejor las expectativas

El nombre del plato, las palabras del menú, las fotografías, la recomendación del equipo y el storytelling pueden preparar al cliente para interpretar determinadas características.

La intención no debería ser exagerar lo que va a recibir.

Debería ser hacer visible y comprensible el valor que realmente existe.

2. Alinear los sentidos

Vista, aroma, textura, temperatura y sonido pueden trabajar juntos.

Un producto que promete crocancia debería conservarla hasta el momento de consumo. Una preparación aromática debería llegar a la mesa de manera que permita apreciarla. Una presentación visual debería dirigir la atención hacia aquello que queremos destacar.

Puedes profundizar en este tema en nuestro artículo sobre cómo influyen los sentidos en la percepción del sabor.

3. Revisar el contexto

La música, la iluminación, el aroma ambiental, la densidad del espacio, la temperatura y otros elementos del entorno pueden modificar la manera en que se vive el consumo.

Los estudios sobre percepción multisensorial han encontrado que incluso señales auditivas externas pueden influir en diferentes aspectos de la percepción de alimentos y bebidas. PubMed

Pero esto no significa que exista una playlist universal para hacer que la comida “sepa mejor”.

El contexto debe diseñarse de acuerdo con el concepto, el producto, el cliente y la ocasión de consumo.

4. Diseñar el lenguaje del equipo

El servicio también genera expectativas.

No es lo mismo colocar un plato sobre la mesa que ayudar al cliente a comprender qué tiene frente a él.

Una frase breve puede dirigir la atención hacia un aroma, una textura, una técnica, un ingrediente o una historia que de otra manera podría pasar desapercibida.

El equipo puede convertirse en amplificador de la intención de cocina.

5. Diseñar para la memoria

Una experiencia gastronómica no debería evaluarse solamente mientras está ocurriendo.

También importa lo que queda después.

¿Qué plato recuerda el cliente?

¿Qué gesto?

¿Qué aroma?

¿Qué historia?

¿Qué hizo diferente a ese restaurante frente a las otras experiencias de la semana?

Por eso en Neurofood conectamos la Neurogastronomía Aplicada con nuestro modelo de las 3R: Recordar, Regresar y Recomendar.


Más estímulos no significa una mejor experiencia

Este punto es especialmente importante.

Diseñar una experiencia multisensorial no significa incorporar aromas, proyecciones, música especial, humo, luces y efectos alrededor de cada plato.

Eso puede terminar generando ruido.

La pregunta correcta es:

¿Qué estímulos ayudan al cliente a comprender y disfrutar mejor lo que queremos ofrecer?

A veces será un aroma.

En otro caso será eliminar ruido.

Puede ser cambiar una descripción del menú, modificar el recipiente, mejorar el cierre de servicio o simplemente ajustar la temperatura a la que llega el producto.

La Neurogastronomía Aplicada debería ayudarnos a tomar decisiones con más intención, no a convertir la experiencia en espectáculo.


Un ejemplo sencillo: el mismo producto, dos experiencias

Imaginemos un chocolate.

En el primer caso se entrega sin contexto, directamente sobre un plato.

En el segundo, antes de probarlo el cliente conoce su origen. Percibe su aroma. El equipo le indica una característica específica a la cual prestar atención. La temperatura favorece su textura y el recipiente es coherente con la experiencia.

El chocolate puede ser exactamente el mismo.

Lo que cambió fue el sistema de señales alrededor del producto.

Eso no garantiza que todos los clientes lo perciban de manera idéntica. Las personas tienen historias, preferencias y aprendizajes diferentes.

Pero permite que la experiencia sea diseñada en lugar de dejada al azar.


Neurogastronomía, Behavioral Economics y Customer Experience

En un restaurante, comprender la percepción del sabor es solo una parte del problema.

El cliente también tiene que: descubrir el negocio, decidir visitarlo, interpretar el menú, elegir, comparar precios, interactuar con el equipo, consumir, pagar, recordar y decidir si quiere volver.

Por eso en Neurofood Consulting la Neurogastronomía Aplicada trabaja junto con Behavioral Economics, Customer Experience, identidad de marca y cultura organizacional. Nuestra metodología conecta percepción, comportamiento, emoción y operación para observar la experiencia completa.

El objetivo es que cada decisión tenga una razón.


¿Qué problemas puede ayudar a identificar?

La Neurogastronomía Aplicada puede resultar especialmente útil cuando un negocio enfrenta situaciones como estas:

“Mi producto es bueno, pero el cliente no percibe todo su valor.”Podemos revisar expectativa, presentación, narrativa, contexto y señales sensoriales.

“Tenemos platos excelentes que casi nadie pide.”El problema puede estar en cómo se presentan, describen, ubican o recomiendan.

“El concepto se ve bonito, pero la experiencia no se siente diferente.”Puede existir una desconexión entre identidad visual y experiencia sensorial.

“Los clientes vienen una vez, pero no necesariamente regresan.”Conviene analizar qué momentos están generando memoria, reconocimiento y razones para repetir.

“Cada mesero presenta la experiencia de una manera diferente.”El reto comienza a trasladarse desde percepción hacia cultura, entrenamiento y consistencia operativa.

La solución depende del problema. Precisamente por eso primero diagnosticamos y después diseñamos. Neurofood.Consulting


¿Cómo saber si tu experiencia está diseñada con intención?

Puedes comenzar observando cinco preguntas:

  1. ¿Qué queremos que el cliente espere antes de probar?

  2. ¿Los sentidos y el entorno refuerzan esa promesa o la contradicen?

  3. ¿El equipo entiende qué debe hacer sentir y percibir al cliente?

  4. ¿Existe algún momento claramente reconocible y memorable?

  5. ¿Qué razón estamos dando para recordar, regresar y recomendar?

Si las respuestas cambian dependiendo de quién las responda dentro de la organización, probablemente existe una oportunidad de alinear mejor concepto, producto, servicio y experiencia.


La Neurogastronomía Aplicada pasa de entender a diseñar

Comprender que el sabor es una construcción multisensorial es interesante.

Pero para un negocio, lo realmente valioso comienza cuando ese conocimiento cambia una decisión.

Cuando modifica el menú.

Cuando mejora cómo presentamos un plato.

Cuando elimina un estímulo que estaba compitiendo con el producto.

Cuando ayuda al equipo a comunicar mejor.

Cuando convierte una expectativa en una promesa que puede cumplirse.

Cuando crea un momento suficientemente significativo para permanecer en la memoria.

Ahí está la diferencia entre estudiar la percepción y aplicar ese conocimiento a una experiencia real.

En Neurofood Consulting utilizamos la Neurogastronomía Aplicada para ayudar a restaurantes, hoteles, bares y marcas de alimentos a diseñar experiencias más coherentes, memorables y sostenibles.


Continúa profundizando

Si quieres seguir explorando estos conceptos:

Cómo llevamos la percepción, los sentidos, las expectativas y la memoria al diseño de experiencias gastronómicas.

Una explicación más profunda sobre gusto, olfato, vista, oído, tacto y contexto.

Cómo las señales que aparecen antes del consumo pueden influir en expectativas e interpretación.

Herramientas para comprender mejor aquello que los clientes observan, sienten y deciden.

Cómo diseñamos para Recordar, Regresar y Recomendar.

Nuestra ruta de formación para profesionales de gastronomía y hospitalidad.


Preguntas frecuentes sobre Neurogastronomía Aplicada

¿Qué es la Neurogastronomía Aplicada?

Es la aplicación del conocimiento sobre cómo las personas construyen la percepción del sabor —incluyendo sentidos, expectativas, memoria, emoción y contexto— al diseño de productos y experiencias gastronómicas.

¿Neurogastronomía significa cambiar el sabor de la comida?

No necesariamente. Puede implicar trabajar sobre el producto, pero también sobre presentación, aromas, texturas, temperatura, menú, ambiente, lenguaje, servicio y otros elementos que forman parte de la experiencia.

¿Qué sentidos intervienen en el sabor?

El gusto, el olfato y las sensaciones orales tienen un papel central. La vista, el oído y el tacto también pueden influir en expectativas y evaluación, mientras que memoria, emociones y contexto ayudan a interpretar la experiencia. PubMed

¿Puede aplicarse la Neurogastronomía en un restaurante?

Sí. Puede aplicarse al diseño de platos, menú, ambiente, presentación, servicio, storytelling, experiencias multisensoriales, desarrollo de productos y recorrido del cliente.

¿La Neurogastronomía es lo mismo que neuromarketing?

No. Tienen puntos de contacto, pero estudian problemas diferentes. La Neurogastronomía se concentra especialmente en la construcción de la experiencia alimentaria y del sabor. El neuromarketing utiliza conocimiento y herramientas relacionados con comportamiento, atención y toma de decisiones para estudiar cómo las personas responden frente a estímulos de marketing y consumo.

¿Dónde puedo aprender Neurogastronomía Aplicada?

Neurofood Consulting ofrece el Diplomado de Neurogastronomía Aplicada, una ruta formativa estructurada en los niveles Gold, Platinum y Black.

Fuentes científicas recomendadas

Spence, C. (2015). Multisensory Flavor Perception. Cell, 161(1), 24–35. PubMed

Auvray, M. & Spence, C. (2008). The multisensory perception of flavor. Consciousness and Cognition, 17(3), 1016–1031. PubMed

Verhagen, J. V. & Engelen, L. (2006). The neurocognitive bases of human multimodal food perception: sensory integration. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 30(5), 613–650. PubMed

Spence, C., Reinoso-Carvalho, F., Velasco, C. & Wang, Q. J. (2019). Extrinsic Auditory Contributions to Food Perception & Consumer Behaviour. Multisensory Research, 32(4–5), 275–318.

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