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Frases poderosas: cómo las palabras del equipo cambian la experiencia del cliente

18 feb 2021
5 min de lectura

Actualizado: hace 1 día

Escultura de una cabeza humana con el cerebro dibujado, en blanco y negro.

En resumen: las palabras cambian la experiencia. Hacia adentro, las frases poderosas ayudan al equipo a enfocar su actitud; hacia afuera, el lenguaje del servicio cambia cómo se siente el cliente. La investigación muestra que el lenguaje concreto («su plato está en la plancha, en ocho minutos se lo traigo») y el compromiso personal («yo me encargo») aumentan la satisfacción. Elegir bien las palabras es parte del diseño de la experiencia.

Así como existen las preguntas poderosas, existen las frases poderosas: frases que puedes escuchar muchas veces y que cada vez te recuerdan algo importante, te motivan o te cambian la forma de ver una situación. En un restaurante, el lenguaje tiene un poder enorme, porque el servicio se construye, en buena parte, con palabras.


¿Por qué importan las palabras en hospitalidad?


Nuestro día está lleno de dualidades: lo que sale bien y lo que sale mal, el cliente amable y el difícil, el servicio tranquilo y el que se desborda. No siempre elegimos lo que pasa, pero sí cómo lo contamos. Las historias que nos contamos modelan nuestras emociones y nuestra actitud, y esa actitud se nota en la mesa.


Por eso las frases poderosas funcionan en dos direcciones. Hacia adentro, ayudan al equipo a sostener una actitud positiva en momentos de presión. Hacia afuera, el lenguaje del servicio cambia cómo el cliente interpreta lo que vive. Y esto último tiene respaldo en la investigación.


¿Qué dice la investigación sobre el lenguaje del servicio?


  • El lenguaje concreto aumenta la satisfacción. En un estudio de Grant Packard y Jonah Berger (2021), publicado en el Journal of Consumer Research, con más de mil interacciones de servicio, los clientes que escuchaban un lenguaje concreto (el que permite imaginar lo que se describe) estaban más satisfechos y más dispuestos a volver a comprar. «Le reprogramo su vuelo de Denver a Filadelfia» funciona mejor que «le ayudo con eso». El lenguaje concreto le demuestra al cliente que lo escucharon.

  • «Yo» compromete más que «nosotros». En otro estudio de Grant Packard, Sarah Moore y Brent McFerran (2018), con miles de correos de servicio al cliente, los agentes que usaban «yo» en lugar de «nosotros» generaban más satisfacción e intención de compra. «Yo me encargo» suena a compromiso personal; «nosotros lo vemos», a una institución lejana.


En la mesa pasa lo mismo. Describir un plato con detalles que se pueden imaginar despierta el deseo, como explicamos en cómo describir los platos del menú. Y ese deseo prepara la experiencia, como vemos en el priming.


¿Cómo se ve una frase poderosa en el servicio?


Esta tabla compara frases débiles con frases poderosas en los momentos clave del servicio:


Momento

Frase débil

Frase poderosa

Bienvenida

«¿Cuántos son?»

«Bienvenidos, qué gusto tenerlos. ¿Mesa para cuatro?»

Recomendación

«Todo está bueno»

«Si les gusta lo crujiente, el pulpo a la brasa sale dorado y con un toque de limón»

Espera

«Ya sale»

«Su plato está en la plancha; en unos ocho minutos se lo traigo»

Un error

«No es mi culpa, es la cocina»

«Tiene razón, lo resuelvo ahora mismo: en cinco minutos le traigo uno nuevo»

Algo que no hay

«No hay»

«Hoy se nos terminó, pero le puedo ofrecer algo muy parecido…»

Despedida

«Chao»

«Gracias por venir. La próxima vez prueben el postre de la casa»


Fíjate en lo que tienen en común las frases poderosas: son concretas, personales, ofrecen una solución y miran hacia adelante. No son un guion para repetir de memoria: son una forma de pensar que cada persona puede decir con su propio estilo, como explicamos en procesos y estandarización.


¿Y las frases que motivan al equipo?


El equipo también necesita sus propias frases. Las que ayudan a transformar un pensamiento negativo en uno útil («este cliente está molesto, ¿qué necesita para irse contento?») o a recordar el propósito del trabajo («no servimos platos, creamos recuerdos»). Funcionan mejor cuando nacen de la cultura organizacional y de la personalidad de la marca, y cuando el líder las practica antes de pedirlas. Lo contrario, un chef que grita, destruye cualquier frase motivadora, como vimos en ¡Sí, chef! ¡Pero no me grite, chef!.


Un ejercicio sencillo: cuando aparezca un pensamiento negativo, reemplázalo por uno que te ayude a actuar, imagina cómo te vas a sentir cuando lo logres y compártelo con el equipo. ¿Cuál es tu frase poderosa favorita?


¿Las frases también viajan en el empaque?


Sí. Esquina La Milanesa, un restaurante con el que conversamos sobre delivery, entrega sus cajas con frases motivadoras e inspiradoras que elevan la apreciación del cliente antes de probar el producto. Lo contamos en el empaque en la experiencia gastronómica. Una frase bien elegida convierte un pedido en un gesto, y es una forma sencilla de sorprender y deleitar.


Si quieres trabajar el lenguaje de tu equipo (protocolos, frases para cada momento y entrenamiento), agenda una sesión con nosotros.




Preguntas frecuentes


¿Qué son las frases poderosas?

Son frases que, por su contenido y su forma, cambian cómo se sienten y actúan las personas. En un restaurante funcionan en dos direcciones: hacia adentro, para motivar al equipo, y hacia afuera, para que el cliente se sienta escuchado y bien atendido.


¿El lenguaje del mesero influye en la satisfacción del cliente?

Sí. Un estudio de Grant Packard y Jonah Berger (2021) encontró que el lenguaje concreto en el servicio al cliente aumentó la satisfacción y la intención de compra, porque el cliente siente que lo escucharon.


¿Es mejor decir «yo» o «nosotros» al atender a un cliente?

Un estudio de Grant Packard, Sarah Moore y Brent McFerran (2018) encontró que cuando los agentes de servicio decían «yo» en lugar de «nosotros», los clientes reportaban más satisfacción e intención de compra. «Yo me encargo» transmite compromiso personal.


¿Qué frases conviene evitar en el servicio?

Las vagas («todo está bueno», «ya sale»), las que culpan a otros («es la cocina»), las negativas sin alternativa («no hay») y las que suenan a guion. Conviene reemplazarlas por frases concretas, personales y con una solución.


¿Cómo se entrena al equipo en frases poderosas?

Definiendo los momentos clave del servicio, escribiendo ejemplos de frases débiles y poderosas para cada uno, practicándolas en situaciones reales y dejando que cada persona las diga con su propio estilo.



Sobre el autor

Marcus Gessen es cofundador de Neurofood Consulting, donde trabaja como consultor de marketing y customer experience para restaurantes y marcas gastronómicas, y participa en la formación de profesionales en el Diplomado en Neurogastronomía Aplicada.


Fuentes

  • Packard, G. y Berger, J. (2021). How concrete language shapes customer satisfaction. Journal of Consumer Research, 47(5).

  • Packard, G., Moore, S. G. y McFerran, B. (2018). (I'm) happy to help (you): the impact of personal pronoun use in customer-firm interactions. Journal of Marketing Research, 55(4).

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