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Cómo superar una crisis en tu restaurante: 7 claves para seguir creciendo

10 oct 2023
6 min de lectura

Actualizado: 23 oct

Gráfico de ventas dibujado a mano sobre papel, junto a un bolígrafo y notas adhesivas.

En resumen: en una crisis, la primera reacción suele ser salir a buscar clientes nuevos con promociones. Pero ninguna campaña funciona si el restaurante falla en lo básico. Estas son siete claves para cuidarlo: evitar la «cultura del ojo», ser el ejemplo emocional del equipo, mantenerlo motivado, pagar salarios justos, controlar costos e inventario, garantizar que los sabores sean siempre iguales y usar el menú como herramienta de venta. Y, por encima de todo, cuidar a los clientes que ya vienen.

En tiempos de crisis o recesión muchos restaurantes empiezan a tambalearse, y algunos terminan cerrando sus puertas. Lo habitual es reaccionar con una estrategia de mercadeo para atraer clientes nuevos: descuentos, promociones, más publicidad. Es comprensible, pero no es suficiente.


Una promoción puede traer a alguien una vez. Lo que hace que vuelva es todo lo demás: un local cuidado, un equipo motivado, un plato que sabe igual que la última vez. Si eso falla, la campaña solo acelera la decepción.


¿Por qué no basta con atraer clientes nuevos?


Porque cuidar a quienes ya te conocen suele rendir más. En un artículo clásico de Harvard Business Review, Frederick Reichheld y W. Earl Sasser mostraron que retener apenas 5 % más de clientes podía aumentar las utilidades de forma muy significativa, en algunos casos casi al doble. Un cliente que regresa cuesta menos de atraer, conoce la oferta y recomienda.


Por eso, antes de invertir en atraer, conviene revisar si el restaurante está listo para retener. Lo explicamos en detalle en las 3R: recordar, regresar y recomendar.


¿Cuáles son las 7 claves para superar la crisis?


1. Evita la «cultura del ojo»

El cerebro deja de percibir lo que ve todos los días. Cuando se quema un bombillo, se daña una gaveta o se apaga el letrero luminoso, al principio sentimos la urgencia de resolverlo. Si no lo hacemos, el problema pasa a segundo plano y, cada día, nos alejamos más de solucionarlo. A eso lo llamamos la «cultura del ojo».


El cliente no está acostumbrado: lo ve todo la primera vez. En nuestra encuesta, la limpieza fue la tercera razón para no volver a un restaurante, como contamos en por qué un cliente no regresa. Haz un recorrido semanal con ojos de cliente, con una lista de verificación, y considera una evaluación de Mystery Shopper para ver lo que tu equipo ya no ve.


Terraza de un restaurante con mesas vacías, sillas de madera y plantas.

2. Sé el ejemplo emocional

El dueño y la gerencia marcan el clima del equipo. Nuestras angustias y frustraciones se notan en lo que decimos, en cómo lo decimos y hasta en la postura. Y las emociones se contagian: en un estudio de Sigal Barsade, publicado en Administrative Science Quarterly, el buen ánimo de un integrante del grupo se extendió a los demás, y esos grupos cooperaron más y tuvieron menos conflictos. Los trabajadores reflejan lo bueno, lo malo y lo feo de la gerencia.


3. Mantén al equipo motivado y unido

Sin importar lo compleja que sea la situación, si el equipo está desmotivado, ninguna estrategia tiene muchas posibilidades. Explica qué está pasando, qué se espera de cada uno y cómo se va a medir el avance. Reconoce los logros en público. Una cultura sólida es la mejor defensa en tiempos difíciles; lo desarrollamos en cultura organizacional en restaurantes.


4. Paga salarios justos y reconoce el esfuerzo

Recortar en el equipo parece la salida más rápida, pero suele salir cara. Un trabajador mal remunerado hará lo necesario para redondear sus ingresos, y su atención estará dividida. Una política de salarios justos, clara y conocida por todos, protege el servicio que el cliente recibe.


5. Controla costos e inventario

Es indispensable entender los números del restaurante: costos, inventario y ventas. Un registro diario permite detectar desperdicios, anticipar compras y evitar quedarse sin insumos en pleno servicio, algo que el cliente vive como un plato agotado y el negocio como compras de emergencia.


6. Garantiza que los sabores sean siempre iguales

La mayoría de los clientes regresa buscando repetir una experiencia que ya conoce. Si el plato que le encantó sabe distinto en la segunda visita, se rompe la confianza. Las recetas estandarizadas, las fichas técnicas y los procedimientos claros hacen que el sabor no dependa de quién está en la cocina; lo explicamos en procesos y estandarización.


7. Usa el menú como herramienta de venta

El menú es la principal herramienta de ventas del restaurante. Una forma práctica de revisarlo es la ingeniería de menú de Kasavana y Smith, que clasifica cada plato según su popularidad y su rentabilidad:


Tipo de plato

Popularidad

Rentabilidad

Qué hacer

Estrella

Alta

Alta

Mantenerlo y destacarlo

Caballo de batalla

Alta

Baja

Revisar costo, porción o precio

Rompecabezas

Baja

Alta

Mejorar su ubicación, nombre o descripción

Perro

Baja

Baja

Reemplazarlo o sacarlo del menú


Después, ayuda al cliente a elegir: ubica los platos más rentables donde se ven primero, descríbelos con lenguaje sensorial, como explicamos en cómo escribir los nombres de los platos, y si usas código QR, revisa las claves de un menú digital.


¿Cómo fidelizar a los clientes que ya tienes?


La verdadera fuerza de un restaurante en crisis está en sus clientes habituales: aseguran un flujo constante de ingresos y recomiendan el lugar a su círculo. Algunas acciones concretas:


  • Reconócelos. Usa su nombre, recuerda sus preferencias y recomiéndales algo pensado para ellos.

  • Diseña un programa de lealtad sostenible. Que premie la frecuencia sin regalar el margen.

  • Pide su opinión y actúa. Escuchar y responder demuestra que te importa su experiencia; ver cómo fomentar comentarios positivos.

  • Crea momentos exclusivos. Degustaciones, clases o celebraciones para quienes vienen siempre.

  • Mantén el contacto. Mensajes, boletines o redes, con novedades que de verdad les interesen.

  • Recupera a quienes se fueron. Con las ideas de cómo recuperar clientes perdidos.


Taza de café con arte latte junto a una nota escrita a mano que dice «Thanks!».

Detrás de cada visita hay motivaciones distintas: a veces el cliente busca rapidez, otras un premio y otras un momento con alguien. Entenderlas ayuda a cuidarlo mejor; lo explicamos en los tres directores ocultos de tu cliente.


¿Cómo saber si la estrategia está funcionando?


Mide lo que importa: cuántos clientes regresan y cada cuánto, qué platos se venden y con qué margen, qué dicen las reseñas y cómo se vive la experiencia desde la mesa. Una evaluación de Mystery Shopper antes y después de los cambios muestra si lo que se decidió en la oficina llegó al salón. Todo esto, desde la Neurogastronomía Aplicada, parte de una idea simple: el cliente no compra solo comida, compra una experiencia que quiere repetir.


Si quieres revisar tu restaurante y armar un plan para salir de la crisis, agenda una sesión con nosotros.




Preguntas frecuentes


¿Qué hacer cuando un restaurante está en crisis?

Antes de invertir en promociones para atraer clientes nuevos, conviene cuidar lo básico: el estado del local, el clima emocional del equipo, los costos, la consistencia de los platos y un menú que ayude a vender lo más rentable. Y, sobre todo, cuidar a los clientes que ya vienen.


¿Es mejor atraer clientes nuevos o retener a los actuales?

Las dos cosas importan, pero retener suele rendir más. En un artículo clásico de Harvard Business Review, Reichheld y Sasser mostraron que retener un pequeño porcentaje adicional de clientes podía aumentar las utilidades de forma muy significativa.


¿Qué es la cultura del ojo en un restaurante?

Es la costumbre de dejar de ver los problemas que tenemos delante todos los días: un bombillo quemado, una silla rota, un letrero dañado. El cerebro se habitúa y la urgencia desaparece, pero el cliente sí lo nota.


¿Cómo influye el ánimo del dueño en el equipo?

Las emociones se contagian dentro de un grupo. En un estudio de Sigal Barsade publicado en Administrative Science Quarterly, el buen ánimo de un integrante se extendió al resto y el grupo cooperó más y tuvo menos conflictos.


¿Qué es la ingeniería de menú?

Es un método, propuesto por Kasavana y Smith, que clasifica cada plato según su popularidad y su rentabilidad en cuatro grupos (estrellas, caballos de batalla, rompecabezas y perros) para decidir qué destacar, qué ajustar y qué sacar del menú.



Sobre el autor

Marcus Gessen es cofundador de Neurofood Consulting, donde trabaja como consultor de marketing y customer experience para restaurantes y marcas gastronómicas, y participa en la formación de profesionales en el Diplomado en Neurogastronomía Aplicada.


Fuentes

  • Reichheld, F. F. y Sasser, W. E. (1990). Zero defections: quality comes to services. Harvard Business Review, 68(5).

  • Barsade, S. G. (2002). The ripple effect: emotional contagion and its influence on group behavior. Administrative Science Quarterly, 47(4).

  • Kasavana, M. L. y Smith, D. I. (1982). Menu Engineering: A Practical Guide to Menu Analysis. Hospitality Publications.

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