top of page

Música para restaurantes: cómo crear un playlist que trabaje a tu favor

5 nov 2022
5 min de lectura

Actualizado: hace 6 horas

Personas de espaldas en una celebración nocturna al aire libre, con luces y bengalas.

En resumen: la música de un restaurante cambia la emoción del cliente, el ritmo al que come y hasta lo que elige. Con música lenta, los comensales de un restaurante se quedaron más tiempo y gastaron más en bebidas; con música clásica, los clientes de una tienda de vinos eligieron botellas más caras; y con ruido alto, la comida se percibe menos dulce y salada. Un buen playlist expresa la personalidad de la marca, cambia según el momento del día y suena a un volumen que deja conversar.

Imagina que un bebé acaba de quedarse dormido en los brazos de su madre. Ella lo lleva a la cuna, pone música para arrullarlo y empiezan a sonar tambores. Ahora imagina una fiesta de quince años: la quinceañera sale al centro de la pista con su padre, el DJ da play y suena música de meditación.


Los dos ejemplos se sienten raros por la misma razón: para cada ocasión llevamos en la mente una música ideal, aprendida a lo largo de la vida y de la cultura. Cuando la música no coincide con el momento, algo se rompe. En un restaurante pasa lo mismo, solo que muchas veces nadie lo nota de forma consciente.


¿Cómo influye la música en el cliente?


El cerebro procesa la música en varias dimensiones a la vez. Dos de las más importantes para un restaurante son estas:


  • La emoción. La melodía puede cambiar el estado de ánimo en segundos: basta escuchar Yesterday de los Beatles para pasar de la alegría a la nostalgia.

  • El movimiento. El ritmo, o tempo, tiende a sincronizar nuestros movimientos con cada compás. Cada mordida, cada corte y la velocidad con la que llevamos el vaso a la boca se ajustan. Imagina comer una arepa con un reguetón de fondo: ¿qué tan rápido terminarías el plato?


¿Qué dice la investigación?


Estudio

Qué cambió

Qué aprendemos

Milliman (1986), restaurante

Con música lenta, los comensales se quedaron más tiempo y gastaron más en bebidas que con música rápida

El tempo marca el ritmo de la visita

Areni y Kim (1993), tienda de vinos

Con música clásica se eligieron vinos más caros que con música pop, aunque no se compraron más botellas

El estilo musical cambia la percepción de valor

Con música francesa se vendió más vino francés; con música alemana, más vino alemán

La música activa asociaciones que guían la elección

Con ruido alto, la comida se percibió menos dulce y salada, y más crujiente

El volumen también cambia el sabor


Hay más ejemplos de cómo el sonido cambia el sabor en los hacks sensoriales que cambian el sabor sin tocar la receta, y de cómo la música prepara la experiencia en priming en restaurantes.


¿A qué suena tu marca?


Hoy se habla de audio branding o marca sonora: diseñar la música de un negocio con la misma intención con la que se diseña su logo o su carta. El primer paso es responder una pregunta: ¿a qué suena tu marca?


La respuesta sale de su personalidad. Un restaurante que expresa el camino del amor no suena igual que uno del camino del poder o del conocimiento; lo explicamos en los caminos de los arquetipos y en arquetipos de marca para restaurantes. Después, la música se elige pensando en el público y, sobre todo, en las emociones que queremos que el cliente asocie con la marca.


¿Cómo armar el playlist según el momento del día?


Momento

Energía

Intención

Desayuno

Suave y animada

Despertar sin agobiar

Brunch y almuerzo

Más energía

Acompañar un ritmo ágil

Happy hour

Animada y un poco más alta

Crear ambiente social

Cena

Empieza suave y va ganando energía

Acompañar la sobremesa y el cierre


¿Qué volumen y qué tempo usar?


  • Ajusta el volumen a la ocupación. Con el salón lleno, la música puede subir un poco para que el ruido de fondo se reparta, pero siempre a un nivel que permita conversar sin alzar la voz.

  • Ajusta el tempo al flujo. Con el local tranquilo, un tempo suave invita a quedarse; en las horas de mayor demanda, uno más rápido acompaña una rotación más ágil.

  • Cuida el ruido total, no solo la música. El ruido alto apaga el dulce y el salado; la acústica del local importa tanto como el playlist.

  • Revisa las licencias. En muchos países la música en un negocio requiere una licencia de comunicación pública; consúltalo antes de armar tu playlist.

  • Considera a un profesional. Un especialista en audio branding puede diseñar una marca sonora coherente con tu identidad.


La música trabaja junto con la luz y los demás sentidos: revisa iluminación en restaurantes y cómo influyen los sentidos en la percepción del sabor. En nuestra encuesta, la música apareció entre las razones para no volver a un restaurante; lo vemos en por qué un cliente no regresa.


Si quieres diseñar la marca sonora de tu restaurante con base en la Neurogastronomía Aplicada, agenda una sesión con nosotros.




Preguntas frecuentes


¿Cómo influye la música en un restaurante?

La melodía cambia el estado emocional, el ritmo cambia la velocidad a la que nos movemos y comemos, y el estilo puede activar asociaciones que influyen en lo que elegimos. En un estudio clásico, con música lenta los comensales se quedaron más tiempo y gastaron más en bebidas que con música rápida.


¿Qué música poner en un restaurante?

La que exprese la personalidad de la marca y se adapte al momento del día: más suave en el desayuno, con más energía en el almuerzo y el happy hour, y una cena que empiece tranquila y vaya ganando ritmo.


¿A qué volumen debe sonar la música en un restaurante?

A un volumen que permita conversar sin alzar la voz. El ruido alto, además de incomodar, puede reducir la percepción del dulce y del salado, según un estudio de la Universidad de Manchester y Unilever.


¿La música clásica hace que la gente gaste más?

En una tienda de vinos, la música clásica llevó a los clientes a elegir botellas más caras que con música pop, aunque no compraron más botellas. El efecto depende de que la música sea coherente con el producto y el lugar.


¿Qué es el audio branding?

Es el diseño de la identidad sonora de una marca: la música, el volumen y los sonidos que la representan. En un restaurante empieza por responder a una pregunta: ¿a qué suena mi marca?



Sobre el autor

Merlín Gessen es cofundador del Instituto de Neurociencia de las Américas, socio de Neurofood Consulting y autor de La neurogastronomía aplicada (2021) y El éxito de tu restaurante. Lleva casi 20 años de investigación y experiencia aplicada en neurogastronomía y diseño de experiencias para restaurantes, y forma a profesionales en el Diplomado en Neurogastronomía Aplicada.


Fuentes

  • Milliman, R. E. (1986). The influence of background music on the behavior of restaurant patrons. Journal of Consumer Research, 13(2).

  • Areni, C. S. y Kim, D. (1993). The influence of background music on shopping behavior: classical versus top-forty music in a wine store. Advances in Consumer Research, 20.

  • North, A. C., Hargreaves, D. J. y McKendrick, J. (1997). In-store music affects product choice. Nature, 390.

  • Woods, A. T. et al. (2011). Effect of background noise on food perception. Food Quality and Preference, 22(1).

Comentarios


NEWSLETTER

Un correo al mes. Cero relleno.

Ideas aplicables para diseñar experiencias gastronómicas memorables.

Al suscribirte aceptas nuestra política de privacidad. Cancelas cuando quieras.

bottom of page