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Fotografía gastronómica: por qué la foto es el primer bocado

6 nov 2020
5 min de lectura

Actualizado: hace 1 día

Cámara fotografiando un plato de comida servido en la mesa.

Foto: Minh Chau en Unsplash.


En resumen: la fotografía gastronómica es muchas veces el primer bocado que da el cliente. Antes de probar un plato, el cerebro decide con los ojos si se ve apetecible, seguro y valioso. Una buena foto (luz natural, plato fresco, contraste con la vajilla, composición clara) despierta deseo y prepara la experiencia; una foto que promete más de lo que el plato cumple genera decepción. Debe ser atractiva y fiel.

La fotografía de alimentos es uno de los factores más importantes al crear una publicación para redes, un menú o la ficha de un plato en una app de delivery. La razón es sencilla: es el cerebro el que decide si un plato luce apetecible, si es seguro comerlo y si nos da confianza al momento de elegir. Y en muchos casos esa decisión ocurre antes de que el cliente llegue al restaurante.


¿Por qué «comemos con los ojos»?


En el acto de comer los sentidos trabajan juntos, pero la vista suele ser la primera en entrar en juego. A través de ella el cerebro obtiene información clave: qué producto es, cuánta cantidad hay, cómo está compuesto, cómo está presentado, qué colores y formas tiene. Con esos datos arma una expectativa sobre el sabor, la textura y la calidad.


Esa expectativa no es un detalle: cambia la experiencia. La misma mousse de fresa se percibió más dulce y sabrosa en un plato blanco que en uno negro, según un estudio de la Universidad de Oxford. Lo que vemos prepara lo que saboreamos, como explicamos en el papel de los sentidos en la percepción del sabor y en los colores y el sabor.


¿Qué pasa cuando solo tenemos una foto?


En una mesa, el plato está frente al cliente y el resto de los sentidos ayuda: el aroma, el sonido, la textura. En una foto, solo tenemos una oportunidad para cautivar. Por eso las imágenes deben ser bellas y apetecibles, transmitir emociones agradables, contar una historia y provocar el deseo de comer. Una buena foto funciona como priming: prepara al cliente para elegir ese plato y para disfrutarlo más.


Hay un efecto curioso más. En un estudio de Sean Coary y Morgan Poor, publicado en el Journal of Consumer Marketing, las personas que fotografiaron su comida antes de comerla la valoraron mejor, sobre todo cuando se trataba de platos indulgentes. Ese ritual de detenerse a mirar el plato aumenta la anticipación. Un plato «fotografiable» no solo atrae clientes: también puede mejorar cómo lo viven.


¿Cómo se toma una buena foto de comida?


No siempre hace falta un estudio profesional, pero sí criterio. Esta tabla resume lo esencial:


Elemento

Qué hacer

Qué evitar

Luz

Luz natural lateral o difusa

Flash directo y luz amarilla del salón

Ángulo

Cenital para platos planos; 45° para hamburguesas, postres y bebidas

Ángulos que esconden el ingrediente principal

Fondo y vajilla

Fondos neutros y platos que contrasten con la comida

Fondos recargados que compiten con el plato

Frescura

Fotografiar en los primeros minutos, con brillo y vapor

Salsas opacas, hojas marchitas, quesos endurecidos

Composición

Un protagonista claro y algún elemento que cuente la historia

Demasiados objetos o platos en el encuadre

Honestidad

Mostrar la porción y la presentación reales

Fotos que prometen algo que el plato no cumple


Un consejo práctico: arma una pequeña guía de estilo con el ángulo, la vajilla, el fondo y la luz de tu marca. Así las fotos del menú, las redes y el delivery se ven coherentes, aunque las tome personas distintas. Si produces video, aplican los mismos principios; lo desarrollamos en contenidos gastronómicos.


¿Dónde importan más las fotos?


  • En el menú. Una foto bien elegida destaca un plato estratégico y facilita la decisión; demasiadas fotos saturan. Lo vemos en el menú digital y en cómo describir los platos.

  • En las apps de delivery. Es el único contacto visual antes de pedir; la foto compite con decenas de opciones en la misma pantalla.

  • En el perfil de Google. Las fotos del Perfil de Empresa de Google influyen en la decisión de quienes buscan dónde comer cerca.

  • En redes sociales. Ayudan a que el restaurante esté presente en la mente del cliente cuando surge la ocasión de comer, como explicamos en el sesgo de disponibilidad.


¿Por qué la foto tiene que ser honesta?


Porque el cliente compara. Si la foto muestra una porción generosa y llega una pequeña, o una presentación impecable y llega otra cosa, la expectativa se rompe y la experiencia se vive peor que si no hubiera habido foto. Esa brecha es una de las fuentes más comunes de reseñas negativas. La fotografía debe vender el plato que sale de tu cocina, no uno imaginario. Así se protege la confianza y se construyen las 3R: recordar, regresar y recomendar.


La presentación que fotografías también cuenta: lo vimos en servir en piedra. Si quieres revisar cómo se ven tus platos en el menú, el delivery y las redes, agenda una sesión con nosotros.




Preguntas frecuentes


¿Por qué es importante la fotografía gastronómica?

Porque muchas decisiones de compra se toman antes de probar el producto. Una foto en el menú, en la app de delivery o en redes anticipa el sabor, la calidad y el valor, y prepara al cliente para elegir y disfrutar el plato.


¿Fotografiar la comida cambia cómo se disfruta?

Puede hacerlo. Un estudio de Sean Coary y Morgan Poor publicado en el Journal of Consumer Marketing encontró que fotografiar la comida antes de comerla hizo que las personas la valoraran mejor, sobre todo en platos indulgentes.


¿Qué luz es mejor para fotografiar comida?

La luz natural lateral o difusa, cerca de una ventana. Conviene evitar el flash directo y la luz amarilla del salón, que cambian el color de los alimentos y les quitan apetito visual.


¿Las fotos del menú deben ser profesionales?

No siempre hace falta un estudio, pero sí criterio: buena luz, plato fresco, fondo limpio y honestidad. Una foto mal hecha puede restar más que no tener foto.


¿Qué pasa si la foto no se parece al plato real?

Se rompe la expectativa. El cliente compara lo que vio con lo que recibe, y la diferencia se convierte en decepción y en reseñas negativas. La foto debe ser atractiva y fiel.



Sobre el autor

Marcus Gessen es cofundador de Neurofood Consulting, donde trabaja como consultor de marketing y customer experience para restaurantes y marcas gastronómicas, y participa en la formación de profesionales en el Diplomado en Neurogastronomía Aplicada.


Fuentes

  • Coary, S. y Poor, M. (2016). How consumer-generated images shape important consumption outcomes in the food domain. Journal of Consumer Marketing, 33(1).

  • Piqueras-Fiszman, B., Alcaide, J., Roura, E. y Spence, C. (2012). Is it the plate or is it the food? Assessing the influence of the color (black or white) and shape of the plate on the perception of the food placed on it. Food Quality and Preference, 24(1).

  • Spence, C. (2017). Gastrophysics: The New Science of Eating. Viking.

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